Hacer los Deberes. Puede llegar a suponer un problema familiar cuando a un niño le cuesta la misma vida ponerse a hacer los deberes y son diversos los factores que fuerzan esta situación. Le damos algunos factores que se deben tomar en cuenta respecto a la predisposición a hacer los deberes del niño antes de acusarlo de vago o dejado. Una vez tenemos en cuenta estos factores y los adecuamos a la situación específica del niño, las cosas cambian con suma rapidez.

Cuando hacer los deberes es un problema diario

Cuando hacer los deberes es un problema diario
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Hacer los Deberes. Puede llegar a suponer un problema familiar cuando a un niño le cuesta la misma vida ponerse a hacer los deberes y son diversos los factores que fuerzan esta situación. Le damos algunos factores que se deben tomar en cuenta respecto a la predisposición a hacer los deberes del niño antes de acusarlo de vago o dejado. Una vez tenemos en cuenta estos factores y los adecuamos a la situación específica del niño, las cosas cambian con suma rapidez.

La falta de proactividad de los niños a la hora de hacer los deberes no está relacionado necesiariamente con la dificultad que encuentran en las tareas escolares en sí, pues es común el caso de un estudiante que saca buenas notas, que aprovecha mucho el tiempo de estudio, pero que le cuesta la misma vida ponerse a ello. En la mayoría de los casos, esa desidia hacia los deberes escolares viene condicionada por otras causas:

LA MOTIVACIÓN

Si aprecia que su hijo está desanimado, poco motivado para realizar las tareas, las aplaza, no sabe lo que tiene que hacer exactamente, se le olvida, no quiere estudiar porque “no sirve para nada”… En estos casos hay que tratar de motivar al niño a hacer los deberes. Se le puede ayudar preguntándole por las materias una a una para que forme parte del día a día, hablar sobre los temas que va tratando en las clases y por supuesto evita comparaciones del tipo: “cuando yo estudiaba…”

También debes revisar su espacio de estudio, si está despejado, bien organizado… y ayudarle a que pueda trabajar con mayor comodidad… los trucos de padres son impagables para superar este factor, lo que seguro que no funciona es recriminarle continuamente su falta de motivación para los estudios…

Hacer los Deberes. Puede llegar a suponer un problema familiar cuando a un niño le cuesta la misma vida ponerse a hacer los deberes y son diversos los factores que fuerzan esta situación. Le damos algunos factores que se deben tomar en cuenta respecto a la predisposición a hacer los deberes del niño antes de acusarlo de vago o dejado. Una vez tenemos en cuenta estos factores y los adecuamos a la situación específica del niño, las cosas cambian con suma rapidez.
Hacer los Deberes. FACTORES QUE INCIDEN. Hay varios aspectos que hay que tener muy en cuenta ante una situación así.

FALTA DE DESCANSO

Es bastante habitual que un niño se encuentre cansado a lo largo del día, sus niveles de actividad son agotables, pero ellos todavía no lo saben muy bien, y no se saben dosificar. Si un niño tiene un partido de fútbol a las cuatro y a las seis tiene que ponerse a estudiar, no va a pensar en jugar mas tranquilo porque tiene que estudiar después… Hay que cerciorarse de que en las horas asignadas a las tareas escolares el niño llega descansado física y mentalmente de todo el ajetreo diario.

FRUSTRACIÓN

Muchas veces, el niño se muestra reacio a hacer los deberes por la frustración que le supone ponerse a hacerlos y darse cuenta de que va a necesitar mucho más tiempo porque no entiende lo que tiene que hacer o simplemente le faltan conocimientos para abordar la tarea. En este sentido, los padres deben estar atentos al rendimiento escolar desde los primeros periodos y abordar el problema en profundidad, ya que puede tratarse de una dificultad en el aprendizaje que podría subsanarse acudiendo a algún profesional específico.

ESTADO EMOCIONAL

La falta de equilibrio y paz interior en el niño también puede ser una causa. Si el estudiante está atravesando por algún momento emocional abrupto en su vida, esto se reflejará en este tipo de tareas, por las que el niño perderá el interés. También los cambios internos como los cambios que produce la adolescencia en sus cuerpos también puede ser el motivo. En el primer caso, un buen ambiente familiar y hacerle expresar los problemas son básicos para solucionarlo. En el segundo caso, los padres deberán mostrarse pacientes.

FALTA DE HÁBITO

Es una de las más frecuentes. En nuestra academia se repiten los casos de niños que una vez que han adquirido un hábito de estudios con sus pautas y técnicas, la situación dio un giro de 180 grados. El hábito de hacer los deberes y otras tareas diarias no es difícil de implantar en un niño, que siempre agradece un poco de orden y unas claves para organizarse su tiempo.

FALTA DE OCIO

Obviamente los niños no dejan de ser niños porque tengan que hacer los deberes. Los ratos de ocio son fundamentales en su educación y su desarrollo. Muchas veces, con los padres ocupados, el niños tiene gran parte de su tiempo atiborrado con actividades extraescolares y otro tipo de compromisos. Si el niño no tiene suficientes tiempos de ocio, será rehacio a llegar a casa y volverse a sentar delante de un libro…

Hacer los Deberes. F: KidsHealth, GuíaInfantil, ElPortalDelHombre, HuffingtonPost I: AlertaDigital, EtapaInfantil