El estrés es un mecanismo que nos activa física y mentalmente antes nuevas e inesperadas situaciones, es decir, estímulos externos que suponen un peligro real o percibido. Suele ser sano y adaptativo en su justa medida; pero cuando se alarga en el tiempo puede ser “peligroso”, nos deja señales como:

  • Tristeza
  • Inquietud
  • Irritabilidad
  • Desmotivación
  • Desconcentración / Problemas de memoria
  • Dolor de cabeza y de estómago
  • Tensión muscular
  • Insomnio
  • Cansancio físico y fatiga
    “El estrés puede ser responsable de la falta de concentración y bloqueo mental a la hora de ponernos a estudiar, impidiéndonos asimilar y retener con sentido esos contenidos de aprendizaje”.
    Suele aumentar el agotamiento, consume la tranquilidad, se apodera de todo el cuerpo… Podemos intentar escapar de la realidad, pero el estrés se puede multiplicar.
    ¿Cómo nos afecta el estrés?
    • Suele dañar las células cerebrales
    • Disminuye el sistema inmunológico
    • Bloquea la memoria
    • Aumenta los niveles de hormonas, como: Cortisol, Norepinefrina…
    • Aumenta la adrenalina
    ¿Qué podemos hacer para combatir el estrés?
  1. No aplazar
    Al anticiparnos a las tareas, sin aplazarlas, podemos lograr la reducción del estrés. Por ello, debemos evitar la acumulación de tareas pendientes de realizar, poniéndoles un orden de realización, de menor dificultad a más. Un consejo es, fijar 15-20 minutos diarios para tareas pendientes y que sean cortas;
    fijando un reloj para realizar dichas tareas.
  2. Alejarnos del caos
    Es muy importante crear un ambiente ordenado, que se aleje de ruidos chirriantes, luces que sean brillantes, mobiliario incómodo…
    Además, podemos usar objetos “manipulativos” de descarga y retorno a la calma. Un punto de vital importancia es la retirada de aparatos tecnológicos, usándolos únicamente para poner música relajante que nos ayude a tranquilizarnos, relajarnos y concentrarnos.
    Belén Garrote García

  1. Atrás los pensamientos negativos
    Debemos alejarnos de pensamientos negativos como “No voy a poder concentrarme”, “Me voy a quedar en blanco en el examen” …
    Desmiente los pensamientos negativos que puedan aparecer en cualquier momento, coge una hoja y escribe pensamientos positivos, como podría ser… “Es normal que no me concentre, pero voy a conseguir aprobar.”
  2. Stop malos hábitos
    Un método que suele ayudar mucho a la reducción del estrés es la meditación antes de irnos a dormir, dejando atrás los agobios. Es aconsejable también realizar ejercicios con descarga de estrés; además de dejar de lado las exigencias que podemos ponernos nosotros mismos, así como metas imposibles de conseguir.
    No podemos tener todo bajo control, debemos pensar que cada paso que podemos dar puede venir de la mano de un imprevisto, sin esperarlo. Por ello, debemos de dejar un lugar para los posibles errores, a los cuales podemos anticiparnos.
    ¡Ponte tus propios tiempos efectivos y flexibles de estudio!
  3. Personas tóxicas
    Deja a un lado las personas tóxicas, guarda distancia ante ellas. Debemos rodearnos de personas inspiradoras, que nos motiven en el proceso y sean una fuente de inspiración para lograr aquello que perseguimos. Algo que suele ayudar mucho, es pensar en éxitos que han conseguido esas personas, lo cual puede hacernos pensar que nosotros también podemos conseguirlo.
  4. Reprimir la carga física y emocional
    Hay que liberar y dar salida a la angustia que sentimos debido al estrés, podemos hacerlo: realizando ejercicio físico 2-3 veces por semanas, cuidando una alimentación saludable, fomentando la amabilidad, pensando en cosas que sean agradables, recordando cosas por las que debemos sentirnos orgullosos/as, dando normalidad a aquellas cosas que no podemos cambiar…
    ¡Siguiendo todos estos consejos, podemos vencer nuestro estrés!
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