Definimos asertividad como la capacidad de expresar un mensaje, una actitud, un valor, una opinión o una emoción de forma activa, evitando descalificaciones, reproches o enfrentamientos, con el objetivo de transmitir nuestro mensaje y defender nuestros derechos de manera hábil y con la seguridad de que llegará correctamente al receptor del mismo. ¿Pero por qué es importante implementar la comunicación asertiva
en el aula?
La comunicación en una clase no es solamente verbal, ya que docentes y estudiantes intercambia más que información: su lenguaje corporal expresa emociones, sentimientos…

Parte del origen de conflictos en el aula se relaciona la falta de entendimiento
del mensaje que se quiere transmitir. Es por ese motivo que es indispensable establecer
diferentes estrategias para incorporar la comunicación asertiva. A continuación, se
indican las diferentes claves que podemos seguir para establecer una correcta
comunicación en las aulas:

  • El contacto visual: el contacto visual entre dos personas es señal de atención,
    por el contrario, el escaso contacto visual denota desinterés, indiferencia y crea
    distancia entre los interlocutores. Por otro lado, tampoco debemos ejercer un
    contacto visual muy intenso, ya que esto proyecta sentimientos como enfado y
    frialdad. Lo más recomendable es mantener una mirada fija, pero inofensiva,
    como señal de que docente y alumno/a mantienen mutuamente la atención.
  • Distancia corporal: La cercanía del docente sugiere un control más cercano y
    atención particularizada hacia el/la estudiante, pero debemos respetar
    correctamente las di stancias, pues cada individuo posee su espacio vital. Cuando
    el alumno/a percibe que está siendo invadido por el docente, podemos conseguir
    un efecto no deseado, como por ejemplo sensaciones de incomodidad y
    desagrado.

Expresión facial y los gestos: los movimientos de cejas, frente, labios, son
códigos que fortalecen, debilitan o confunden un mensaje verbal, por ello, para
comunicar de forma asertiva, es importante exista un manejo apropiado de los
gestos para mantener el nexo comunicacional con los/las discentes sea cual sea
la situación.

Postura y movimiento corporal. El posicionamiento del cuerpo debe ser
abierto, y de frente para así generar confianza y transmitir interés y sinceridad.
También es importante no esconder las manos, sino dejarlas en posición normal
o formando una cúpula como símbolo de seguridad, pero nunca para intimidar o
imponer autoridad.

Volumen y tono: un discurso sin inflexiones en la voz resulta mecánico,
monótono y aburrido. En la comunicación asertiva, fundamentada en las
emociones, es importante emplear un tono adecuado que beneficie la
comunicación creando interés en el interlocutor. Un tono de voz demasiado alto
suele resultar molesto y, por lo tanto, se bloquea el mensaje que queremos
retransmitir; por lo contrario, un tono demasiado bajo puede favorecer el
aparecimiento de interferencias y distracciones.

Velocidad. Si empleamos un ritmo demasiado rápido, podemos mostrar presión
a la hora de realizar una tarea. Sin embargo, si utilizamos un ritmo demasiado
lento, podemos provocar la desatención del alumnado. Es por ello que debemos
evitar los extremos para evitar el fracaso en la comunicación.

Elementos verbales: Entre el docente y el estudiante no existe el mismo código
verbal, ya sea debido a sus orígenes culturales, la edad o los intereses entre otras
características. No podemos imponer el propio código, sino buscar el código
adecuado para comunicarse con los/las estudiantes, tratando siempre que las
expresiones sean claras, completas y coherentes.

A continuación, se muestra una comparación del estilo de respuesta
pasivo, asertivo y agresivo:

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