El colegio Amara Berri es un centro público de Infantil y Primaria que está situado en
el barrio de Amara, en la ciudad de Donostia – San Sebastián. A finales de la década de
1970, la docente Loli Anaut llegó a la dirección pedagógica del centro y consiguió impulsar
un nuevo método de enseñanza dónde el/la estudiante es el protagonista de su propio
aprendizaje.
La metodología que la docente ha impulsado consiste en la elaboración de
actividades vitales que suelen centrarse en experiencias como el teatro, la radio, la
televisión, los juegos de rol como hacer la compra o preparar la comida, la prensa o la
música. Estas se desarrollan en rincones, también llamados ‘contextos’, en los que los
estudiantes cuentan con diferentes materiales que les ayudan a realizar las propuestas
educativas de ese día. Además, los discentes son agrupados en las aulas de manera
internivelar con la finalidad de respetar la individualidad de cada persona y los diferentes
ritmos de aprendizaje.

La particularidad de esta metodología es que las actividades se deben afrontar de la
misma manera en la que se enfrentaría a una situación de la vida real. Por ello, toman
mucha importancia cuestiones como la manipulación, la creación o la interacción social. Los
alumnos y alumnas pueden ir rotando por las diferentes propuestas de juegos diarios y
deben resolverlas mediante las estrategias que ellos/as crean necesarias. El sistema está
diseñado para que se desarrollen las capacidades según los siguientes principios base:

-Principio de normalización: este principio se refiere a que es esencial que el alumnado
conozca el entorno en el que vive, lo perciba como suyo y aprenda a vivir en él. De esta
forma, el aula se conformaría como una extensión de la sociedad y no un lugar aislado en el
que se viven los acontecimientos de manera diferente.
-Principio de socialización: para este método, se emplea el aprendizaje cooperativo, para
fomentar la interacción entre los diferentes contextos y grupos y conseguir que el alumnado
aprenda a trabajar en equipo, con el objetivo de generar una responsabilidad grupal que
fomente la motivación de los integrantes.
-Principio de individualización: se busca que, cada niño/a, a través del juego, sea capaz
de realizar las actividades propuestas en función de sus características personales, su nivel
de desarrollo, su edad o su situación individual. Este planteamiento atiende a la diversidad,
permitiendo que todo alumno o alumna que se encuentre en el aula en un momento
determinado pueda desarrollar la actividad, exigiéndosele un nivel de esfuerzo asequible
que le ayude a avanzar.
Principio de creatividad: el objetivo es tratar de favorecer situaciones en las que los
estudiantes tengan la posibilidad de elaborar algo nuevo, así como transformar lo que ya
conocen para adaptarlo a sus necesidades. Por ello, es importante que trabajen en un
espacio libre para poder crear sin estar condicionadas por el ambiente o resto de personas
que le rodean.
-Principio de actividad: se refiere a la elaboración de situaciones que fomenten la reflexión
y que genere la motivación necesaria para que las niñas y niños tengan interés en
desarrollar su acción en el aula, como herramienta para fomentar su autonomía.
Principio de libertad: deben percibir que el espacio y los recursos les pertenece, de la
misma manera, también les pertenece al resto de compañeros y compañeras, por lo cual
deben saber cuidarlo y respetarlo. Además, a través del juego libre, los alumnos y alumnas
van a ir desarrollando un espíritu crítico, conociendo sus propias limitaciones, miedos y
capacidades.
-Principio de globalización: dentro del entorno escolar, se crean situaciones vitales en las
que el alumnado aprende a cómo un ser social. Para cumplir este objetivo, se generan
estructuras organizativas sociales, estables y complementarias. Es un sistema abierto y no
aislado, por lo que todos sus componentes están en constante interacción.


Laura Castrelo Roma. Artículo para Taller de Educación.

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